Hace más de dos mil años, en un pequeño pueblo llamado Belén, ocurrió un evento que cambiaría la historia de la humanidad. Según la tradición cristiana, una joven llamada María recibió un mensaje del ángel Gabriel: daría a luz a un hijo que sería el Salvador del mundo. A pesar de las dificultades, María y su esposo José viajaron a Belén para cumplir con un censo ordenado por el emperador.

Al llegar, no encontraron lugar para hospedarse, así que se refugiaron en un humilde establo. Allí, rodeados de animales, nació Jesús. Su cuna fue un pesebre, y su llegada fue anunciada por una brillante estrella que guió a pastores y sabios del oriente, quienes lo visitaron llevando regalos y alabanzas.

La Nochebuena, celebrada cada 24 de diciembre, no solo recuerda este nacimiento, sino que simboliza la esperanza, el amor y la paz. Con el tiempo, la festividad ha evolucionado, incorporando tradiciones como decorar árboles, intercambiar regalos y reunirse con seres queridos, pero siempre conservando el espíritu de dar y compartir.







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