Ya sean las monedas, billetes o tarjeta de crédito, que llevamos en la cartera, el dinero mueve el mundo. Sin él, estaríamos atascados en el trueque, el sistema que utilizaban nuestros ancestros.
Intercambiar un artículo por otro no está mal, siempre y cuando tengamos lo que nuestro vecino necesite, por lo que es un sistema difícil de ampliar más allá de una pequeña comunidad, y es prácticamente imposible en la comercialización internacional de productos.

¿Cómo le hacemos? Encontrar algo que todos acepten y confíen. En la era moderna, eso lo lográbamos con papel moneda con un valor que era garantizado por el oro; simple pero eficiente. Por un tiempo todo marchó bien, consiguiendo un período de progreso y abundancia que jamás había sucedido. Pero las cosas comenzaron a ir mal a inicios del siglo 20; los gobiernos dejaron el método anterior conocido como «el patrón oro» y, en cambio, se dedicaron a imprimir dinero. ¿Y que sucedió con esto? Años de expansión económica, tiempos de decadencia y varias deudas a la alza.
Sin embargo, no es necesario regresar al oro si deseamos finanzas fuertes. Así es, hay una nueva herramienta que se ajusta en esta era digital: El Bitcoin. Similar al oro, un método capaz de sostener su valor mientras transcurre el tiempo y es posible usarlo en cualquier momento y lugar. Si este nuevo concepto de criptomoneda puede dejar atrás algunos problemas principales, estamos entonces ante un nuevo estándar para una reciente era de desarrollo económico.

Mañana continuaremos con el tema: ¿cuándo usamos por primera vez el dinero como medio de cambio?






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