París, 6 de mayo de 2012. Francois Hollande, candidato del Partido Socialista, ha resultado elegido Presidente de Francia, superando a su rival, el presidente saliente Nicolas Sarkosy, candidato de la UMP (Union pour on Mouvement Populaire, Unión por un Movimiento Popular). Sin embargo, solo unos meses antes, wn 2011. Francois Hollande no era el único candidato del Partido Socialista, ni siquiera era el candidato favorito. Es probable que algunos lectores ya no lo recuerden, porque incluso los propios Hollande y Sarkosy están ya fuera de la escena política, pero Dominique Strauss-Kahn (DSK, como se le conoce en Francia) era el político con más posibilidades de ganar a Sarkosy en las elecciones presidenciales de 2012, según todos los sondeos del momento. DSK, un economista brillante, había sido ministro en diferentes gobiernos socialistas, por ejemplo, con Francois Mitterrand, y desde 2007 era presidente del Fondo Monetario Internacional. Su poder era tal, que fue considerado la séptima personalidad más influyente del planeta según Time Magazine. ¿Por qué alguien tan instruido no llegó a enfrentarse a Sarkosy en las elecciones presidenciales de 2012?

Quizás algunos lectores recuerde lo que ocurrió. El 14 de mayo de 2011, la camarera de piso Nafissatou Diallo acusó a DSK de intento de violación y abusos sexuales en la suite 2806 del Hotel Sofitel de Nueva York, cargos por los que este fue detenido. Aunque DSK negó todas las acusaciones, días después renunció a su cargo de presidente del FMI y a su candidatura para las elecciones presidenciales de Francia de 2012.
La prensa y la opinión pública estuvieron divididas sobre lo ocurrido, y algunos medios dejaron entrever que se había tratado de una trampa que Sarkosy le había tendido para eliminarlo de la carrera a la presidencia. Una encuesta realizada en Francia en mayo de 2011 sobre si DSK habría sido víctima de una conspiración, indicó que un 57% de los franceses consideraba que sí, y sono un 33% que no.
Muy dificil everiguar si fue una trampa política o no. Aunque las pruebas de ADN demostraron que había esperma de DSK en las ropas de la denunciante, todos los cargos contra él fueron finalmente desestimados. Mas tarde, Diallo interpuso una demanda civil por daños y perjuicios, y el caso se cerró con un acuerdo monetario por el que DSK le pagó una indemnización que, según Le Monde, rondaría los 6 millones de dólares.
Si se observa la trayectoria personal de DSK, descubrimos que esta demanda no fue un caso aislado. Su CV está lleno de denuncias por abusos sexuales y proxenetismo. Incluso, los chistes de sátira política de los periódicos durante el juicio reflejaron claramente el mismo problema.

Casos como el de DSK nos hacen reflexionar sobre una cuestión: cómo alguien tan inteligente puede cometer ese tipo de errores. ¿DSK desconocía sus puntos débiles? No del todo. Antes de que pasara todo esto, DSK se reunió en privado con tres periodistas del diario francés Libération para hablar de sus ambiciones políticas y, ademas, de sus vulnerabilidades. DSK les dijo: «Quiero ser presidente. Pero soy judío, tengo gustos caros y me gustan demasiado las mujeres».
DSK conocía sus debilidades: los gustos caros y las mujeres. Pero conocerlas no le impidió caer en ellas. Tal vez el ejemplo de DSK es extremo, pero quizá podamos reconocerlo en menor medida en otras personas de nuestro entorno. Todos tenemos puntos débiles y cometemos errores. No es que todas las personas puedan llegar a esos extremos como los del ejemplo, pero seguro que conocemos a alguien con este tipo de fallas. Personas académicamente inteligentes, pero que han cometido algun error emocional que ha estado a punto de destruir su vida personal y profesional. Personas que inician un camino de autodestrucción sin retorno y que, a su vez, arrastran y destruyen a las personas que le rodean.
Gracias al lector que llegó a este punto. Este es el primer capítulo sobre Inteligencia Emocional, donde la conoceremos y así, poder tener herramientas útiles y prácticas para orientarnos y manejarnos en las sociedades en las que vivimos. ¡Nos vemos en el capítulo 2!
Carlos Alegría






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