Independientemente de las contradicciones que pudiéramos encontrar en el primer capítulo de La Biblia, al adoptar una perspectiva metafórica en cada versículo, nos sorprenderiamos de la cantidad de mensajes en cada una de las palabras.
Un libro tan importante en la vida de las personas, incluso de las que se dicen no ser religiosas, merece la pena la lectura. ¿Hablaremos de religión? No. ¿Buscaremos en todo momento encontrar el error y las contradicciones? No. ¿Obligaremos a alguien a leer? ¡Claro que no! Pero las puertas están abiertas, el texto aquí se va a quedar, los comentarios quedarán abiertos para el que guste compartir otra perspectiva con respeto y objetividad.
¿Cuál es el objetivo entonces? Crecer… el que quiera. ¡Bienvenidos!
Reflexión
Después de leer este capítulo, puedo entender que tengo en mis manos la capacidad de crear mi propio mundo. Yo elijo el lugar, las cosas, las personas, todo con lo que deseo rodearme y con lo que quiero que me identifiquen. Aclarando que, cuando somos menores de edad, no contamos con esa capacidad de decisión, pero al llegar a la vida adulta todo depende de mi.

¿Existen requisitos de construcción? No, más bien recomendaciones, pero lo bueno es que no son muchas. Identifico cinco:
- Planea lo que vas a hacer.
- Trabaja un día a la vez.
- Que la bondad sea tu guía.
- No busques perjudicar a nadie.
- Se disciplinado y constante.
Con estas recomendaciones, prácticamente nos convertimos en los creadores de nuestra propia realidad. Recuerda: ya eres adulto. Nadie tendrá la culpa de lo que consigas o dejes de intentar.
El descanso del séptimo día
El simple hecho de mencionarlo me dice que descansar de manera adecuada es igual de importante que trabajar correctamente.
Un detalle: Dios nos dice que descanso hasta el séptimo día para poder apreciar su obra, su trabajo, todo lo que hizo… Algunos, no todos. Como que se les olvida primero concluir su obra; y no se diga otros, que se les olvida hasta comenzar. Eso si, nadie olvida el día de descanso y unos hasta agregan un día más.

Sin el afán de ser repetitivo, no olvidemos que somos los creadores de nuestro propio destino. Y, si deseamos descansar sin haber terminado o incluso comenzado, también se puede. Solo no olvides que con esa mínima acción, has comenzado a forjar tu propio camino; a tu modo; no como te están recomendando. Lo menciono para que en el futuro no hagas la ridiculez de adoptar el papel de víctima y hacer las preguntas clásicas:
- ¿Por qué a mi?
- ¿Por qué me abandonaste?
- Y un etcétera interminable.
El descanso solo será merecido cuando hayamos terminado nuestra obra. Dicho descanso solo es bendecido cuando hemos dado lo mejor de nosotros, día con día. Uno a la vez.
Muchas gracias por leerme y nos vemos en el Capítulo 2 de Génesis: El hombre en el paraíso terrenal.
Pastor Pascual






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