Mientras transcurría la primera guerra mundial, las políticas monetarias poco sólidas implementadas por los gobiernos europeos generaron todo tipo de inconvenientes. Hoy en día, podemos resaltar dos:

  1. Recesiones
  2. Endeudamientos.

Recesiones

Cuando los gobiernos intervienen quieren abarcar todo, y este es el inconveniente: ninguna persona, agencia, departamento, gobierno, etc. tiene acceso a toda la información necesaria para entender la extensa e inestable cantidad de posibilidades, situaciones, costos y recursos que determinan una economía. Al no poder contar con esa información, es inevitable tomar malas decisiones. Cuando ellos intervienen desvirtúan los mercados, o sea, distorsiona el equilibrio natural entre lo que la gente quiere comprar y lo que los productores pueden ofrecer. Creando así, un lapso engañoso donde la gente y organizaciones gastan, y al poco tiempo, provocan una caída dolorosa donde todos quedan endeudados, porque todo era artificial.

Cuando toda esa idea artificial de bonanza choca con la realidad se vuelve insostenible y todo entra en recesión: menos consumo – menos producción – menos empleo – y se repite el círculo vicioso.

Comienza un periodo donde la economía no crece, se encoge, hay menos trabajo, menos ventas y más dificultades para mantener el mismo nivel de vida. El país se frena y empieza a ir hacia atrás.

Endeudamiento

Si queremos comprender cómo el dinero con poco respaldo conduce a las economías endeudarse, analicemos lo que sucedio en la Gran Depresión de los años 30.

En aquel entonces, los gobiernos aplicaban las políticas del economista inglés John Maynard Keynes. Según este académico, las crisis se producen cuando el gasto total es bastante bajo en una economía. El mejor método para combatir las recesiones, según el académico, es aumentar el gasto.

¿Cómo aumentar el gasto?

Se podría bajando los impuestos, pero ¿qué gobierno en la historia de la humanidad ha estado dispuesto a perder para darle un respiro a la gente? Otra opción es que el gobierno suministre el dinero para todo ese gasto.

Entonces, los estados deciden sistematicamente imprimir más dinero sin que nada los respalde, porque nuevamente: ellos no van a perder dinero. Esto produce efectos colaterales en la manera en que la gente gasta el dinero. Todo ese dinero que circula tiende a impulsar a las personas a centrarse en el presente. El ahorro pierde su encanto y prevalece la mentalidad de invertir de manera arriesgada y oportunista. Dentro de muy poco tiempo, las personas quedan endeudadas de pies a cabeza.

Todo el impacto en su conjunto, contrae la actividad económica de peor manera… Cuando el gobierno mete las manos provoca crisis y las políticas de keynesianas agravan las cosas. Pero existe una variante. Tenemos que retornar el dinero sólido y aun nuevo patrón oro. La nueva tecnología de Bitcoin podría ayudar a lograrlo.


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