
La inteligencia emocional se puede interpretar de formas diferentes, por eso, hoy nos enfocaremos en la propuesta de los profesores Salovey y Mayer.
Estos psicólogos definen la inteligencia emocional como:
La capacidad de razonar válidamente con las emociones y la información relacionada con ellas, así como de usar las emociones para mejorar el pensamiento.
Salovey y Mayer.
Según expertos, este enfoque en relación otros modelos presenta: claridad, coherencia teórica, rigor y la validez científica de las investigaciones realizadas. Y, además, la capacidad de predecir resultados en diferentes ámbitos de aplicación.
Pero, por otro lado, otros investigadores de la inteligencia emocional, fueron muy críticos en el concepto, porque lo interpretaron como una apropiación indebida de conceptos científicos que ya tenían su propia identidad, y consideraron la inteligencia emocional como una campaña muy eficaz de marketing para vender conceptos de psicología como si fueran nuevos.
Dejando de lado las opiniones de expertos a favor y en contra, para los profesores Salovey y Mayer, la inteligencia emocional es una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones para solucionar problemas y adaptarse eficazmente al medio donde nos encontramos.
Dicho lo anterior, la inteligencia emocional la plantean como un conjunto de cuatro habilidades o ramas:
- Percepción, evaluación y expresión de las emociones. Esto es, la habilidad de identificar nuestras propias emociones y expresarlas de manera adecuada, así como para distinguir las emociones de otras personas.
- La emoción facilitadora del pensamiento. Esto es, procesar información, tomar decisiones y solucionar problemas ayudados con nuestras propias emociones.
- Comprensión y análisis de las emociones. Esto es, comprender como van evolucionando las emociones complejas a lo largo del tiempo.
- Regulación de las emociones. Esto es, poder manejar nuestras emociones, moderando las negativas y aumentando las positivas, sin reprimir o exagerar la información que conlleva.

Los profesores Salovey y Mayer, dicen que para poder lograr cada una de las cuatro habilidades, son necesarias las habilidades previas, o sea, es necesario verlo como un modelo jerárquico.
Para cada una de las cuatro habilidades anteriores, los profesores determinaron habilidades específicas para lograr «dominarlas», pero por el momento no profundizaremos en esas habilidades.
Es importante saber que, desde el primer modelo de inteligencia emocional en 1990, el número de habilidades para cada dimensión ha aumentado conforme a los avances en la investigación en neurociencias y psicología. Por lo que debemos tomarlo como algo que va evolucionando, y nuestro objetivo principal, no es convertirnos en psicólogos o investigadores expertos en la materia, no. Queremos conocer y entender herramientas que nos ayuden a ser más conscientes de nuestros pensamientos, la evolución de ellos y la gran influencia que tienen en nuestro día a día.
Por el momento, gracias por llegar hasta aquí y sigamos conociéndonos a nosotros mismos.
Carlos Alegría





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