La situación en torno al «acuerdo de paz» para la Franja de Gaza se encuentra en una etapa de alta fragilidad política y operativa. El marco normativo y operativo vigente emana del Plan de Paz para Gaza de 2025 (respaldado internacionalmente por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU), impulsado por la administración estadounidense en coordinación con mediadores de Catar, Egipto y Turquía.
El Marco Formal: El Plan de 20 Puntos
El acuerdo anunciado a finales de 2025 estableció una estructura en tres fases proyectada para poner fin formal al conflicto:
- Fase 1 (Alto el fuego e intercambio de prisioneros): Cese inmediato de hostilidades y congelación de líneas de frente. Hamás aceptó la liberación de los rehenes israelíes restantes a cambio de la excarcelación masiva de prisioneros y detenidos palestinos en cárceles israelíes.
- Fase 2 (Desmilitarización y fuerza internacional): Desmantelamiento de la infraestructura militar y de túneles de Hamás, amnistía u opción de exilio para sus combatientes bajo el compromiso de no agresión, y el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (compuesta por personal de EE. UU., países árabes y europeos) para supervisar la transición y entrenar una policía palestina local.
- Fase 3 (Gobernanza y reconstrucción): Creación de una administración de transición integrada por tecnócratas palestinos no vinculados a facciones armadas, bajo la supervisión de un comité internacional para dirigir la reconstrucción y la asistencia humanitaria.
Fase operativa actual
- Hoja de ruta de 15 puntos: Es la actualización del marco inicial de paz presentada por la Junta de Paz (liderada por Donald Trump) para operacionalizar el acuerdo.
- El giro estratégico de Hamás: En julio de 2026, Hamás oficializó la disolución de su estructura administrativa civil y aceptó entregar el control y sus armas al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un cuerpo de tecnócratas independientes presidido por Ali Shaath. Este punto representó un cambio sustancial respecto a las posturas históricas del grupo armado.
- El obstáculo político en Israel: El foco de la parálisis del acuerdo se desplazó hacia la política interna israelí. Ante la proximidad de las elecciones generales en Israel (octubre de 2026), la coalición de gobierno de Benjamin Netanyahu y sectores de derecha (como Itamar Ben-Gvir) rechazaron la secuencia por fases. Esto derivó en la exigencia de que el desarme total de Hamás sea una condición previa y absoluta antes de iniciar el repliegue de las Fuerzas de Defensa de Israel.
El cuello de botella técnico y político cambió de eje. Ya no radica en la negativa de Hamás a ceder el poder civil y militar a la administración de transición (NCAG), sino en la viabilidad de que la administración de Estados Unidos ejerza la presión suficiente sobre Israel para ejecutar la retirada militar sin desencadenar una crisis política en Tel Aviv.


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