La demanda estadounidense de bienes de consumo electrónico, infraestructura de procesamiento de datos y componentes industriales compensó un desempeño más moderado del sector automotriz tradicional.
La relocalización de procesos de ensamblaje intermedio mantuvo la tracción en el flujo transfronterizo, reflejada en el aumento simultáneo de insumos importados por México (+22.0% según INEGI) para ser reexportados.
Este crecimiento récord ocurre en un entorno de presiones sobre reglas de origen del T-MEC y gravámenes aplicados a sectores como el acero, aluminio y cobre.
Contexto geopolítico y comercial
México se consolidó como el primer socio comercial de Estados Unidos (16.5% del comercio total), situándose por delante de Canadá y China. Logrando así, un superávit de más de 102 mil millones USD registrado por la Oficina del Censo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, fortaleciendo la entrada de divisas a México, pero incrementando también el escrutinio político en Washington de cara a las revisiones formales del T-MEC.


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